Ligero en la báscula, generoso en el plato
Buenas noticias para quienes cuidan su figura: 100 gramos de hígado de pollo contienen solo unas 130 kcal, con entre 17 y 20 g de proteína, muy poca grasa y prácticamente nada de carbohidratos. Un perfil nutricional que satisface sin resultar pesado. Es difícil superar la relación calidad-precio.
Cómo cocinarlo para que quede tierno y delicioso
El secreto: no lo cocines demasiado. Si se cocina durante mucho tiempo, se endurece y se vuelve amargo. Unos minutos a fuego medio son suficientes para que quede tierno y jugoso.
Freírlo en sartén es el método más sencillo: un poco de mantequilla o aceite de oliva, ajo, cebolla, tomillo, sal y pimienta. Listo en cinco minutos.
Para una ensalada tibia, coloque los hígados aún calientes sobre una cama de rúcula, con una vinagreta de miel y mostaza y unas nueces. Un toque elegante de bistró garantizado.