Los médicos revelan que comer hígado de pollo puede causar… Ver más

¿Y si el tesoro oculto de tu dieta ya estuviera en la carnicería, a un precio bajo, a menudo ignorado? El hígado de pollo tiene mala fama injustamente. Durante mucho tiempo ha sido relegado, a veces incluso evitado por completo, pero está resurgiendo con fuerza entre nutricionistas y cocineros curiosos. Tierno, sabroso e increíblemente nutritivo… hay buenas razones para darle otra oportunidad. Te lo explicamos todo.

Una fuente concentrada de beneficios en un alimento pequeño

No te dejes engañar por su tamaño. El hígado de pollo es una verdadera fuente de nutrientes, y no una cualquiera.

En primer lugar, es excepcional para combatir la fatiga gracias a su alto contenido en hierro hemo, la forma que el cuerpo absorbe con mayor facilidad. En resumen: perfecto para recuperar energía cuando estás agotado. También está repleto de vitamina A, esencial para la piel, la visión y el sistema inmunitario; una sola porción cubre fácilmente tus necesidades diarias.

En cuanto a las vitaminas del grupo B, está repleto: B12 para la energía, B9 (ácido fólico), esencial especialmente durante el embarazo. Sin mencionar el zinc, el selenio y las proteínas completas que favorecen la recuperación muscular. En resumen, es un alimento que nunca imaginamos que fuera tan valioso.