"Desde limpiar baños hasta cuidar de mi querida hermana."
Blake siguió caminando hacia su vehículo, ignorando la burla.
"No tengo absolutamente nada que decirle, señor."
Preston sonrió levemente y sacó un pequeño inhalador azul del bolsillo de su chaqueta, idéntico al que llevaba Abigail.
"Los niños con asma deberían evitar los choques traumáticos repentinos."
"Especialmente cuando salen del colegio sin supervisión parental."
Blake se lanzó hacia él, pero dos enormes guardaespaldas salieron de las sombras para intervenir.
Preston guardó el inhalador en el bolsillo con calma, con una expresión de suficiencia.
"Convéncela para que dimita antes de la gala del viernes, o tu hija puede descubrir que incluso un descanso tiene un precio muy alto."
Esa misma noche, Blake corrió a casa de la señora Clark para encontrar a Abigail, con el corazón acelerado.
La encontró sana y salva, dormida, pero pegada a la puerta principal había una fotografía que había hecho recientemente.
Mostraba a Abigail saliendo del colegio, con un círculo rojo brillante dibujado alrededor de su rostro.
En la parte trasera de la foto solo había una frase escalofriante garabateada con tinta.
"En la próxima gala, Darlene finalmente caerá delante de todos."
Blake miró la foto y finalmente entendió que el accidente de hace meses nunca había sido un accidente.
PARTE 3
Blake fotografió la amenaza y llamó a Darlene para que saliera del pasillo, lejos de Abigail.
Esperaba oír una orden fría y corporativa, pero en cambio, durante varios largos segundos, solo escuchó su respiración jadeante y dolorida.
"Voy a dimitir mañana por la mañana", susurró finalmente.
"Tu hija no pagará por la retorcida guerra de mi familia."
Blake miró a Abigail, que seguía profundamente dormida en la casa de la señora Clark.
"Si renuncias ahora, Preston aprenderá que amenazar a una niña pequeña realmente funciona."
"Entonces hará lo mismo con cualquiera que se cruce en su camino."
"No te contraté para sacrificar su vida por la mía", dijo Darlene con firmeza.
"Y no acepté este trabajo para ayudar a un cobarde a tomar el control de su empresa legítima", replicó Blake.
A la mañana siguiente, Abigail y la señora Clark fueron trasladadas a una casa segura.
Darlene llegó, aún vestida con su elegante atuendo de oficina, aunque caminaba con un andar extraño y rígido.
"¿Eres la jefa de mi padre?" preguntó Abigail, mirándola con curiosidad.
"Eso es lo que dice el organigrama", respondió Darlene con una sonrisa amable. "Así que, por favor, no le hagas trabajar tanto. Normalmente duerme sentado en la silla."
Darlene soltó una risa corta y genuina.
Abigail le mostró un dibujo de Blake con una capa de superhéroe y un inhalador gigante sosteniendo.
"Él arregla absolutamente todo", insistió la chica.
Darlene se quedó mirando la página durante mucho tiempo.
"No arregla todo, pero esta vez vamos a intentarlo juntos."
El inhalador que Preston había mostrado era la misma marca que recetaba la clínica privada de Abigail.