Cinco minutos después de firmar los papeles del divorcio, mi exmarido llamó a su amante embarazada y le dijo: "Tu hijo llevará nuestro apellido".

Una pausa.

Entonces…

—¿Cuánto tiempo?

Diego vaciló.

—…Unos ocho meses.

La doctora asintió lentamente.

Luego tocó la pantalla.

—Según esta ecografía —dijo—, el embarazo tiene aproximadamente veinticuatro semanas.

La habitación quedó en completo silencio.

Diego parpadeó.

Una vez.

Dos veces.

—Eso son… seis meses —dijo lentamente.

—Sí.

Su mente intentaba asimilar la información.

—No, eso no es posible —dijo rápidamente—. Me dijo…

—Te dijo que eran catorce semanas —terminó la doctora.

Allison contuvo la respiración.

Diego se giró hacia ella lentamente.

—¿Es cierto?

Ella no respondió.

No lo miró.

No se movió.

Y ese silencio…

Ese silencio lo decía todo.

—No —susurró.

La doctora continuó, con voz ahora fría y profesional.

—Hay más.

El corazón de Diego empezó a latir con fuerza.

¿Qué quieres decir con "más"?

Volvió a girar la pantalla.

Amplió la imagen.

"Y necesito que lo entiendas bien", dijo. "Según lo que estamos viendo... la fecha de concepción no coincide con la cronología que me acabas de dar".

Aquellas palabras le impactaron más que nunca.

Diego sintió que el suelo se movía bajo sus pies.

"¿Qué está diciendo?", preguntó con voz tensa.

La doctora lo miró a los ojos.

"Estoy diciendo que este embarazo comenzó antes de su relación".

Silencio.

Doloroso.

Absoluto.

Las manos de Diego se cerraron lentamente en puños.

Se volvió hacia Allison de nuevo.

Y esta vez...

Su voz cambió.

"¿De quién es este hijo?"