Daniela soltó una risa seca.
—No exageres. Siempre haces drama cuando se trata de tus hijos.
La miré sin reconocerla.
—Son niños.
—Son obstáculos —escupió ella—. Obstáculos para nuestra vida, para mi lugar en esta casa, para todo lo que me prometiste.
Sentí ganas de gritar, pero no podía perder el control. Eso era justo lo que querían.
Mauricio sacó una carpeta de piel de su portafolio.
—Mira, Andrés, podemos decir que tuviste una crisis. Que te pusiste violento. Que Daniela intentó proteger a los niños. Con los documentos correctos, nadie va a dudar.
—¿Qué documentos?
Daniela sonrió.
—Reportes médicos. Declaraciones. Solicitudes de custodia temporal. Pruebas de que no estás emocionalmente estable desde que murió tu esposa.
Entonces Mariana golpeó la puerta del baño.
—¡No le creas! ¡Ellos falsificaron todo!
Daniela giró hacia la puerta con una mirada llena de odio.
—Tú cállate.
Mauricio se lanzó hacia mí. Alcancé a esquivarlo, pero me golpeó en la boca. Caí contra el buró y sentí el sabor de la sangre. Daniela corrió hacia el baño, pero la sujeté antes de que llegara.
—¡Suéltame! —gritó—. Todos van a creerme a mí. Yo soy la prometida perfecta, Andrés. Tú eres el viudo inestable.
Y lo peor fue saber que casi tenía razón.
Si no hubiera visto la cámara, si no hubiera regresado, si no estuvieran Rosa y Mariana vivas para contar la verdad, quizá el mundo habría creído su versión.
Entonces se escucharon sirenas.
Javier entró con 2 policías y un guardia de la privada. Mauricio intentó escapar por el pasillo, pero lo tiraron al piso. Daniela empezó a llorar de inmediato, con una facilidad escalofriante.
—Él me atacó —dijo señalándome—. Yo solo quería proteger a los niños.
La misma mujer que minutos antes los había llamado obstáculos ahora lloraba como víctima.
Los paramédicos atendieron a Rosa. Mis hijos salieron envueltos en cobijas. Gael preguntó si ya podía comer. Nicolás no soltaba mi camisa. Emiliano miraba a Daniela con un miedo que ningún niño debería sentir.
Horas después, la policía encontró la carpeta de Mauricio.
Adentro había firmas mías falsificadas, reportes psicológicos inventados, una solicitud para quitarme temporalmente la custodia y documentos para mover el control de mi empresa familiar a manos de Daniela si yo era declarado incapaz.
Mariana contó que descubrió todo 3 semanas antes. Daniela la encerró y le dijo a la familia que había tenido una recaída mental.
Pero lo más fuerte apareció al revisar una tablet escondida en el cuarto de juegos.
Había videos.
Muchos videos.
Y cuando el detective vio el primero, me miró con una seriedad que nunca voy a olvidar.
Todavía faltaba descubrir la verdad más cruel.
¿Tú crees que Daniela actuó sola o Mauricio era quien movía todo desde atrás? La parte final revela algo que cambia por completo el dolor de esta familia.