Pero Rosa todavía no había terminado.
—Hay alguien más en la casa… en el cuarto de visitas.
Caminé hasta allá con una lámpara pesada en la mano. Abrí la puerta.
Sobre la cama estaba Mariana, la hermana menor de Daniela, pálida, débil, con cinta en un tobillo y los labios partidos. Según Daniela, Mariana estaba internada en Guadalajara por una crisis nerviosa.
Mariana abrió los ojos y me reconoció.
—Llévate a los niños —murmuró—. Hoy iban a hacerte parecer loco.
Antes de que pudiera preguntarle más, escuché la puerta principal cerrarse abajo.
Daniela había vuelto.
Y venía acompañada.
No podía creer lo que estaba a punto de pasar…
Dime sinceramente, ¿tú habrías confiado en Daniela hasta ese momento o ya habrías sospechado algo? Lo que sigue deja todo mucho peor.
PARTE 2
Por unos segundos no hice ruido.
Mis hijos seguían llorando en el cuarto, Rosa apenas podía levantarse y Mariana temblaba como si cada paso en la planta baja le doliera en los huesos. Abajo, Daniela hablaba con una calma que me revolvió el estómago.
—Te dije que no iba a regresar —susurró.
La voz de Mauricio respondió:
—Pues revisa bien. Si algo sale mal, no pienso cargar con tus errores.
Ahí entendí que no era una pelea doméstica, ni un castigo cruel, ni una mujer que “perdió la paciencia”.
Era un plan.
Metí a Mariana en el baño del cuarto de visitas y puse una silla contra la puerta. Luego mandé un mensaje a mi hermano Javier, que trabajaba cerca:
“Ven con la policía. Niños en peligro. Daniela y Mauricio están aquí.”
No sabía si alcanzaría a verlo.
La puerta se abrió de golpe.
Daniela apareció primero. Se quedó mirándome como si yo fuera el intruso.
No preguntó por los niños.
No preguntó por Rosa.
No preguntó por su hermana.
Solo apretó los labios y dijo:
—Arruinaste todo, Andrés.
Mauricio entró detrás de ella, con su saco azul y esa expresión de hombre que cree que puede comprar cualquier salida.
—Tranquilo —dijo—. Esto todavía se puede arreglar.
—¿Arreglar? —respondí—. Mis hijos estaban encerrados. Rosa estaba amarrada. Mariana está secuestrada en mi casa.