Una niña llamó al 112 llorando: "¡La serpiente de papá es tan grande que duele!" …

— "Emily."

— "Emily, ¿estás sola ahora?"

El niño respiró hondo, con la voz temblorosa.

— "No... está en casa..."

Los dedos de Claire se deslizaron por el teclado.

"Emily, necesito que seas lo más silenciosa posible. ¿Puedes decirme dónde estás?"

Una puerta se cerró de golpe en algún lugar de fondo. Luego, los pasos.

La chica empezó a susurrar más rápido, como si se le acabara el tiempo.

"Papá dijo que no hablara con nadie... pero duele... duele..."

La dirección apareció en la pantalla de Claire, proveniente del rastreo de emergencia. 1427 Maplewood Street.

Llamó inmediatamente al vehículo más cercano.

— "Posible niño en peligro. La persona que llama es una adolescente. Un hombre adulto sigue dentro de la vivienda. Unidad 24, venga ya."

El agente Daniel Harris fue el primero en confirmarlo. Su compañera, María López, ya estaba girando el coche en Elm Street incluso antes de que el empleado terminara de leer la dirección.

Claire siguió hablando con la niña.

"Emily, escúchame. La policía está en camino. Vienen ahora mismo."

Un sollozo suave resonó por el altavoz.

— "Está subiendo las escaleras..."

El corazón de Claire dio un vuelco.

— "Emily—"

La llamada se cortó.