Una monja seguía quedando embarazada, pero cuando nació el último bebé, un detalle impactante lo cambió todo...-yilux
La doctora cerró el maletín con un clic seco.
—No complique las cosas. Sus hijos están sanos.
La frase cayó sobre la habitación como una piedra.
Consuelo se cubrió la boca. Julián dio un paso hacia atrás y chocó con una silla. El niño pequeño, Miguel, despertó por el ruido y empezó a llorar también, aferrándose al hábito de Esperanza.
Yo abrí el segundo sobre. Tenía copias de recibos, transferencias y notas manuscritas. «Lote San Ángel — P.V.» aparecía una y otra vez.
Cada supuesto donativo para medicamentos, pintura, reparación del techo o comida llevaba el mismo origen: una clínica privada sin letrero visible, registrada bajo el nombre de una fundación.