Las semillas de chía existen desde hace milenios, pero muchos desconocen su existencia. Los aztecas las mencionaron por primera vez como un alimento medicinal y utilizado en ceremonias religiosas.
Estas semillas son extremadamente ricas en ácidos grasos omega-3, proteínas, fibra, antioxidantes, minerales y vitaminas. Regeneran la piel, queman grasa, favorecen la digestión y fortalecen el organismo.
Los nutricionistas recomiendan su consumo para quienes experimentan fatiga y falta de energía, y son de uso común entre los atletas.
Las semillas de chía también contienen un 37 % de fibra, lo que estimula la función intestinal, convirtiendo las dietas basadas en estas semillas en una excelente manera de prevenir el cáncer de colon.
Aquí tienes varias buenas razones para consumir semillas de chía a diario:
Son sin gluten.
Pueden sustituir a los huevos; simplemente licúalas con agua hasta formar un gel y añádelas a tus recetas.
Ayudan con los problemas digestivos gracias a su alto contenido en fibra.
Son uno de los mejores alimentos para la salud cerebral y cardiovascular gracias a su 20 % de ácidos grasos omega-3, un contenido ocho veces mayor que el del salmón.
Contienen un 20 % de proteína.
Favore la salud de las uñas, el cabello y la piel.
Las semillas de chía contienen seis veces más hierro que las espinacas.
Son un antioxidante extremadamente potente y contienen cuatro veces más antioxidantes que los arándanos.
Son ideales para diabéticos porque ayudan a regular los niveles de glucosa en sangre.