"No digas nada todavía..." susurró Richard. "Puede salvarnos."

"¡Eh!" gritó alguien. "¿Hay alguien ahí abajo?"

Richard apretó mi mano con fuerza.

"Escucha con atención", dijo. "No termina aquí.
Sus ojos se encontraron con los míos.

"Si sobrevivimos... no podemos confiar en Ethan.

Sentí lágrimas mezclarse con la sangre en mi rostro.

"Es nuestro hijo...

"No", susurró. "Es un hombre desesperado... manipulado por alguien que lleva años moviendo los hilos."

Las voces venían de arriba.

"¡Dios mío!" ¡Hay dos personas ahí abajo!

Cuerdas.

Movimiento.

Ayuda.

Pero por primera vez en mi vida...

No sentí ningún alivio.

Sentí miedo.

Porque mientras me sacaban de ese saliente...

Entendí algo que era irreversible.

La caída no fue el final.

Había sido...

El comienzo de algo mucho más oscuro.