Estos signos visibles pueden estar enmascarando enfermedades hepáticas.

4/10 Presta atención a tu ingesta de azúcar.
Puede causar cirrosis o incluso cáncer de hígado, y puede deberse a un estilo de vida sedentario, un alto consumo de azúcar (de ahí su otro nombre, enfermedad de los refrescos) o una dieta inadecuada en general.

5/10 Una enfermedad silenciosa.
Para detectar los síntomas de la NASH, es necesario estar atento, ya que es una enfermedad llamada silenciosa. Solo se manifiesta cuando ya está en una fase avanzada, por lo que se recomienda adoptar un estilo de vida saludable desde muy joven.

6/10 ¿Cuáles son los síntomas?
Si tienes esta condición, puedes experimentar fatiga, pérdida de apetito y sangrado (debido a las varices esofágicas). Tu médico también puede notar un hígado agrandado al palparlo.

¿7/10 ¿Análisis de sangre anormales?
Puedes experimentar cambios en los análisis de sangre, como niveles elevados de gamma GT y transaminasas, o incluso un ictus intraabdominal.

8/10 ¿Estás en riesgo?
Los factores de riesgo para la enfermedad hepática grasa incluyen una circunferencia de cintura excesivamente grande, sobrepeso, resistencia a la insulina o hiperglucemia en ayunas.

9/10 No dudes en consultar a un médico.
Es recomendable acudir regularmente al médico si sufres hipertensión, diabetes u obesidad, incluyendo pruebas y palpación.

 

10/10 Actualmente, no hay tratamiento.
Aunque no existe cura para la NASH, la pérdida de peso mejora el daño hepático. Para prevenir la enfermedad, la actividad física regular y una dieta saludable son lo ideal.