Esto es lo que ocurre cuando el pan va al congelador. Detalles en los comentarios

Muchas personas han experimentado sacar una barra del congelador solo para encontrar las lonchas pegadas en un bloque sólido o con sabor a rancio una vez descongeladas. Estos problemas suelen ocurrir cuando el aire queda atrapado dentro de bolsas de almacenamiento o cuando el pan se congela de forma desigual. Por suerte, hay un método sencillo que mantiene el pan fresco y te permite sacar exactamente la cantidad de rebanadas que necesitas, sin romperlas ni desperdiciarlas. El proceso comienza en cuanto llevas el pan a casa desde la tienda. Mientras el pan sigue blando y fresco, córtalo de forma uniforme si no está precortado. Luego coloca papel de horno sobre una bandeja de horno y coloca las rodajas en una sola capa, asegurándote de que no se solapuen. Desliza la bandeja al congelador sin tapar durante una o dos horas. Este rápido paso previo a congelar mantiene las lonchas separadas, para que no se fusionen después. Cuando las lonchas estén firmes al tacto, saca la bandeja del congelador y transfiere el pan a una bolsa de congelación recerrable. Expulsa todo el aire posible antes de sellar para protegerte de quemaduras por congelación.
Para mayor frescura, puedes poner las lonchas en doble bolsa o envolver la bolsa congeladora en papel de aluminio para aislamiento adicional. Guarda el pan plano en el congelador para que mantenga su forma y sea fácil de alcanzar. Cuando necesites una o dos porciones, simplemente quita lo que necesites y vuelve el resto al congelador inmediatamente. El pan se puede descongelar a temperatura ambiente en solo unos minutos o colocarlo directamente en una tostadora usando la configuración de descongelación. Este método mantiene la textura suave, el sabor intacto y el pan listo cuando lo necesites. Con un poco de preparación, siempre tendrás pan fresco a mano, menos compras desperdiciadas y más suave