Más de cinco años después del impacto mundial de la COVID-19, la narrativa ha cambiado. Al inicio de la pandemia, las vacunas se consideraban la solución definitiva, la que detendría la propagación de la enfermedad y nos permitiría volver a la normalidad.
Y en muchos sentidos, así fue.
Pero ha surgido una nueva realidad, a menudo malinterpretada: las personas vacunadas también pueden enfermarse. Los titulares y las publicaciones en redes sociales a veces lo presentan como algo sorprendente, incluso alarmante. Sin embargo, la verdad es mucho más compleja, se basa en la ciencia y es fundamental para comprender cómo funciona realmente la inmunidad.
Esta entrada de blog analiza las razones de las enfermedades posteriores a la vacunación, distingue entre la realidad y la ficción, y explica sus consecuencias concretas para la salud actual.