Diego dio un paso adelante de inmediato.
"¿Qué está pasando?" exigió.
El doctor le miró directamente.
Y por un momento, no dijo nada.
Como si estuviera decidiendo cuánto daño causaría su próxima frase.
"Señor Rivera", dijo con cuidado, "necesito que venga conmigo."
Su madre se tensó de inmediato.
"¿Por qué solo él?"
El médico no respondió.
Esa fue la tercera grieta.
Diego la siguió de vuelta al interior.
La puerta se cerró de nuevo.
Esta vez, el silencio no era solo incómodo.
Era asfixiante.
Dentro de la habitación, Allison estaba sentada erguida ahora.
Pero no parecía la mujer radiante y triunfante de hace veinte minutos.
Su rostro estaba pálido.
Sus ojos muy abiertos.
Sus manos temblaban ligeramente mientras descansaban sobre su estómago.
El pecho de Diego se apretó.
"¿Qué pasa?" preguntó rápidamente. "¿Está bien el bebé?"
El doctor giró ligeramente el monitor hacia él.
Diego dio un paso adelante de inmediato.
"¿Qué está pasando?" exigió.
El doctor le miró directamente.
Y por un momento, no dijo nada.
Como si estuviera decidiendo cuánto daño causaría su próxima frase.
"Señor Rivera", dijo con cuidado, "necesito que venga conmigo."
Su madre se tensó de inmediato.
"¿Por qué solo él?"
El médico no respondió.
Esa fue la tercera grieta.
Diego la siguió de vuelta al interior.
La puerta se cerró de nuevo.
Esta vez, el silencio no era solo incómodo.
Era asfixiante.
Dentro de la habitación, Allison estaba sentada erguida ahora.
Pero no parecía la mujer radiante y triunfante de hace veinte minutos.
Su rostro estaba pálido.
Sus ojos muy abiertos.
Sus manos temblaban ligeramente mientras descansaban sobre su estómago.
El pecho de Diego se apretó.
"¿Qué pasa?" preguntó rápidamente. "¿Está bien el bebé?"
El doctor giró ligeramente el monitor hacia él.