La cerradura se abrió con un clic.
Solo con fines ilustrativos.
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Lo que encontré en el sótano no fue aterrador, fue desgarrador.
El olor fue lo primero que me impactó.
Aire viciado.
Humedad.
Moho.
Así que entré por completo.
Y mi miedo se disipó al instante.
No había cuerpo.
Sin delitos.
No hay ninguna mujer oculta.
En cambio...
El sótano parecía un memorial congelado en el tiempo.
Un sofá viejo.
Velas.
Fotografías enmarcadas.
Dibujos infantiles.
Un cárdigan tirado sobre una silla.
Botas de mujer apoyadas en la pared.
Juego de té tamaño único