Para localizar el origen del problema, algunos expertos recomiendan colocar una pequeña tira de cinta adhesiva transparente sobre una sección de la tubería durante la noche, dejando un espacio para la circulación del aire. A la mañana siguiente, la tubería con mayor cantidad de insectos atrapados probablemente sea la fuente principal. Una limpieza a fondo de la tubería suele ser la solución más eficaz. El primer paso es retirar el filtro del desagüe y eliminar el cabello, los restos de jabón y cualquier suciedad visible. A continuación, cepille el interior de la tubería con herramientas flexibles diseñadas para este fin. Esto ayuda a eliminar la capa orgánica donde se desarrollan las larvas.
También se puede usar agua caliente para eliminar los residuos, pero se recomienda precaución si las tuberías son viejas o frágiles. Los limpiadores de desagües enzimáticos especializados ayudan a descomponer la materia orgánica acumulada y suelen ser una buena alternativa al mantenimiento regular.
También se suele recomendar ventilar bien el baño. La humedad constante favorece la presencia de estos insectos. Abrir las ventanas, usar un extractor de aire y secar las superficies mojadas después de ducharse puede marcar una gran diferencia.