Le acaricié el cabello suavemente. “Empezamos de cero. Solo nosotros dos.”
Mi teléfono vibró.
Daniel: Están todos en la clínica. Todo está listo.
Mientras nos dirigíamos al aeropuerto, Mark y su familia llegaban a una clínica privada, celebrando lo que creían que era su futuro.
Lauren estaba sentada en la sala de espera, radiante de confianza. La madre de Mark, Patricia, le tomó la mano con cariño.
“Querida, tienes que cuidarte. Mi nieto te necesita.”
“Estoy bien”, dijo Lauren dulcemente, mirando a Mark.
Jessica le entregó un regalo. «Solo lo mejor para el bebé».
Se rieron juntas. Como si yo nunca hubiera existido.
Entonces una enfermera llamó a Lauren.
Mark la siguió, radiante.
Dentro de la sala de ultrasonido, el médico comenzó la ecografía. La pantalla mostró la imagen de un feto.
Pero algo cambió.
El médico frunció el ceño.
«¿Doctor?», preguntó Mark nervioso. «¿Está todo bien?»
El médico no respondió de inmediato. Luego habló.
«Hay una discrepancia».
«¿Qué significa eso?», preguntó Mark con insistencia.
El médico pulsó un botón. «Seguridad, por favor, esperen».
La tensión se hizo palpable.
«¿Qué ocurre?», preguntó Patricia, entrando apresuradamente.
El médico se giró hacia todos.
«Según el desarrollo, la concepción se produjo unas cuatro semanas antes de lo indicado».
Silencio.
Mark miró fijamente a Lauren.
—¿Un mes? —preguntó lentamente—. Eso es imposible. Ni siquiera...
—Eso significa —dijo el médico con calma— que ella ya estaba embarazada antes de que empezara su relación.
La sala estalló en un silencio sepulcral.
—¿De quién es el bebé? —gritó Mark.
Lauren entró en pánico. —¡Es un error!